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  • Regalar sonrisas

    Más de un millón de personas -que se dice pronto-, salieron a la calle el pasado sábado para unirse a la fiesta del Orgullo; gentes de todo tipo y condición recorrieron las calles de Madrid en un ambiente tan festivo como reivindicativo bajo el lema “Nos manifestamos por quienes no pueden“.

    Ese mismo día, Cayetana Guillén Cuervo escribía  en El Mundo Orgullosos, una columna en la que recuerda lo realmente importante de la vida:  “la buena gente que nos ayuda a pasar más serenamente por este mundo.” Guillén Cuervo revive aquellos tiempos en los que sentirse diferente era sinónimo de miedo, persecución y soledad:

    “[…] Y vas creciendo así, entre mentiras y sueños de otros, entre el terror y la vergüenza, entre la intuición y las sombras, entre la vida y la muerte […] Tu orientación sexual marca tu diferencia. Y la diferencia hay que explicarla […] Tienes que liderar tu defensa. Para siempre. Durante cada día de tu vida […]”. 

    Es bueno ser conscientes de que hubo un tiempo en nuestro país en el que las cosas no eran como lo son ahora; es bueno conocer aquella historia de la que procedemos: “¿Se imaginan, tener que esconder a la persona que amas, no poder compartirla, no poder cogerle la mano al pasear, no besarla?” Se pregunta Cayetana en su columna y continúa: “Como si no existiera. Como si tú no existieras”. Terrible.

    Pero también es necesario recordar, como lo hacen las líneas de “Orgullosos”, que estos sentimientos son impensables hoy en día en un país como el nuestro, abierto y libre en el que cada cual puede sentirse y sentir lo que quiera por quien quiera:

    “[…] estas fiestas del Orgullo Gay que llenan las calles de colores, celebran la victoria del amor, la comprensión, la paz y la justicia, sobre el resentimiento y el corazón envenenado […]” 

    Y al fin y al cabo, eso debe ser lo único realmente importante.

    Vivir en la diversidad y encontrar lo bueno que los demás puedan aportarnos, es el motor de unas sociedades con la ambición de no quedarse quietas, de moverse y seguir avanzando para encontrar los nuevos caminos que nos lleven allí donde debemos estar.

    Cayetana Guillén Cuervo termina  con una vital reflexión que queremos resaltar aquí para concluir esta reseña sobre lo único importante en la vida: las personas. Son ellas las que nos hacen mejores, las que construyen todo cuanto tenemos, las que dan sentido a todo cuanto conocemos en esta vida. “Y porque es verdad que son dos días y que sólo te llevas lo que dejas. Es cuestión de actitud. Y de regalar una sonrisa

    Live and let live